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Mutación de dos seres en Cádiz


Playa de Bateles, Conil 29 de Septiembre de 1989.

Este caso es muy conocido en España por a ver sido portada de numerosas revistas y diarios de aquel año, y posteriormente hemos podido verlo en algunos programas de televisión dedicados a temas parapsicológicos y ufólogicos.

A mediados de septiembre 5 jóvenes; Pedro Sánchez, Pedro González, Loli Bermúdez e Isabel y Lázaro Sánchez, observaron en la zona del puerto de Conil una luz roja muy potente inmóvil en el firmamento. Desde aquella noche acudieron todas las siguientes para poder ver si se repetía la escena.

La noche del 29 de Septiembre acudieron como cada noche esperando de nuevo respuesta de aquel aparato, y aquella noche iban a poder volver a ser testigos de algo sorprendente pero no igual que la primera vez.

Aquella noche se reun
ieron sobre las 21:00 horas, en la misma playa, estuvieron rastreando el horizonte con unos prismáticos, pero no fue hasta después de media hora que uno de los jóvenes pudo ver una luz blanca con cuatro potentes focos a su alrededor, de nuevo habían podido ser testigos de un nuevo avistamiento ovni, el objeto se fue acercando y pudieron divisar tres luces rojas en el interior del objeto, muy parecido al que habían podido observar días atrás, el objeto, fue avanzando en dirección Conil hasta pasar por encima de sus cabezas. Instantes después otra luz apareció en este caso no pudieron distinguir su forma ya que la luz era deslumbrante, este segundo objeto lanzó tres fogonazos de luz que al momento fueron respondidos por otros dos fogonazos de otro objeto de luz rojiza situado más a la izquierda.

Estos jóvenes se sentían privilegiados ya que estaban siendo testigos de algún tipo de sistema de comunicación entres seres extraterrestres.

Éste intercambio de luces duro aproximadamente media hora, después de aquel espectáculo de luces los chicos fijaron sus miradas en dos seres que estaban flotando sobre el agua a unos 30 metros de la orilla, unos seres de unos dos metros de altu
ra que llevaban una túnica blanca que les ocultaba las manos, además estos seres no tenían cara y su cabeza era esférica de un color más claro que el de el resto de su cuerpo y además no tenían cabello. Los individuos ya estaban en la arena a pocos metros del grupo que estaban escondidos, de repente los dos seres cambiaron bruscamente de dirección la nueva dirección iba directamente hacia los jóvenes, éstos asustados echaron a correr, girándose para poder advertir si les seguían pero no fue así, y esto les tranquilizó, haciendo que se sentasen de nuevo para observar lo que hacían los seres, que estos mientras tanto se estaban sentando después de que una bola del tamaño de una pelota de tenis de color blanco azulado se apagara al posarse sobre las cabezas de los seres. Los dos empezaron a cavar un pequeño foso a su alrededor, después se tumbaron y de nuevo apareció la pequeña bola de luz que empezó a ir de un lado a otro de individuo a individuo como si se la pasasen, esto duró varios minutos.

Al poco vieron a un nuevo ser que media unos tres metros con una cabeza en forma de pera invertida y vestía un traje muy ajustado se poso en frente de los otros dos y desapareció. Los otros dos seguían tumbados tras el montículo de arena y dentro del pequeño foso, transcurridos seis minutos los seres se pusieron en pies y fue entonces cuando los chicos se quedaron aterrorizados, y sin explicación alguna, lo que se había levantado ya no eran aquellos seres sin rostro se habían transformado en dos personas uno en hombre y otro en mujer, él alto con el pelo rubio y largo vestía camisa y pantalones vaqueros, ella morena y muy guapa, llevaba falda y camisa negra.

La extraña pareja se dirigió hacia la ciudad, hacia el paseo marítimo, pero ahí no había acabado todo, uno de los jóvenes observó que en el agua en la misma zona donde habían aparecido estos dos se alzaba como una nube que se dirigió a gran velocidad a la orilla después se volvió coherente y con los prismáticos pudieron ver que era aquel tercer ser de traje negro ajustado que estaba sobrevolando sobre el agua, éste tomó otra dirección y se perdió en la oscuridad.

Los chicos, asustados, aterrorizados y sin poder moverse se quedaron en la playa, además sabían que no debía faltar mucho para que un vecino del pueblo Juan Bermúdez excelente dibujante y pintor, además de apasionado por los fenómenos paranormales que sabía que los chicos habían sido testigos de aquel avistamiento se acercaba cada noche para conversar con ellos y por si se repetía aquel suceso. Pero antes de que Juan llegase al lugar una nueva luz cruzo el firmamento con forma circular se movía en zigzag y tal como apareció desapareció.

Poco más tarde llegó Juan, los chicos alterados y con sus frases inconexas consiguieron explicarle lo que había sucedido en la playa, Juan les sugirió buscar pruebas para que no les tomaran por locos, a pesar de que él les creía. Consiguieron encontrar unas pisadas increíblemente grandes de unos 45 cm y con tan solo cuatro dedos unas pisadas que se dirigían hacia los montículos de arena.

De todas formas los chicos y Juan decidieron no contar nada para que no los tratasen de locos y mentirosos, pero siguieron visitando la playa periódicamente. Y el lunes siguiente vieron en la playa una fragata de la armada y un helicóptero, entonces pensaron que alguien más lo debía de a ver visto, ya que no creían que los militares estuvieran allí investigando la zona por casualidad, aunque posteriormente no se supo de informe sobre ninguna investigación oficial en la zona por parte del ejército.

El 15 de Octubre y esta vez en compañía del policía municipal e investigador aficionado del fenómeno ovni Jesús Borrego, los chicos y el policía vieron como la extraña pareja les adelantaba en dirección a la playa y al llegar al agua desaparecieron. Pedro se dirigió a su casa a por una cámara de superocho para poder grabar por si regresaban y a media noche así sucedió la extraña pareja paso de nuevo frente a ellos a toda prisa y les miraron fijamente para después desaparecer.

Ese mismo día a la mañana siguiente el diario de Cádiz publicó un reportaje que decía que el ovni y los seres que habían podido ver unos jóvenes en el puerto de Conil no eran más que el barco de bandera inglesa “Monarch” y dos de sus buzos. Pero ante esa extraña y confusa noticia el investigador J.J. Benítez demostró que esa publicación era falsa puesto que se entrevisto con el capitán del barco que aseguro que esa noche se encontraba a 30 millas del lugar sin utilizar ni llevar ningún buzo a bordo. J.J. Benítez también pudo comprobar que en una pensión de Conil en el tiempo que duraron aquellos sucesos estuvo hospedada una pareja alemana que se puedo confirmar que jamás habían salido de su país. Tampoco se pudo saber por que en aquella cámara de superocho con la que se grabó habiendo suficiente luz no se veía nada y por que durante la noche del 29 de Septiembre las instalaciones militares de Algeciras quedara inutilizada la sección de radar por causas desconocidas. A todo esto la gran prefunta que se hacían los chicos era: ¿Hay vecinos procedentes de otro planeta?


1 comentarios:

Denisse dijo...

no había oído hablar sobre éste caso, quiza porque vivo al otro lado del mundo.. en chile... la verdad es impactante pensar que alguien vió de verdad cosas que parecen de ciencia ficción...

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